¿Por qué?
Ayer leía en El País que el sector de la hostelería augura una gran adebacle ante la prohibición total de poder fumar en lugares públicos.
Los hosteleros vaticinan que se producirá el cierre de 40.000 locales y la pérdidad de 100.000 empleos, que habrá menos ingresos, que los clientes no irán a los locales, y que en el caso que vayan, consumiran menos.
Y llegados a este punto, no puede dejar de preguntarme ¿Por qué?. ¿Por qué se dejará de asistir a locales de ocio?, ¿Por qué se dejará de asistir a un buen restaurante?. ¿Por qué la prohibición producirá la ruina de de estos negocios?
E inevitablemente, no puedo dejar de hacerme otra pregunta, ¿Cuál es el negocio de estos locales, cúal es su producto?
Porqué si un restaurante ofrece buena comida, una discoteca buena música, o una cafetería buena bollería, porqué han de temer perder clientela, más aún si compiten en igualdad de condiciones con el resto de establecimientos de su sector.
Los que ya tenemos una edad, recordamos que no hace tanto tiempo se podía fumar en los cines o en los hospitales, por citar algunos lugares públicos dispares, y no por ello hemos dejado de asistir a ellos, verdad!
Hasta ahora se me hacía entendible el argumento de la pérdida de franja de negocio, dado que no competían en igualdad de condiciones, gracias a una ley mal hecha, por unos legisladores inseguros, que no tuvieron el valor de aplicar una normativa contundente e igualitaria para todos, que obligaron a realizar cuantiosas inversiones a multitud de pequeños empresarios y que después, no pusieron el empeño suficiente en el control y seguimiento de su aplicación.
En definitiva una ley chapuza que se quedó a medio camino de ninguna parte, y que ahora se ven obligados a rectificar y corregir.
Puedo entender que éstos hosteleros se sientan engañados, vulnerados ,y que exigan un resarcimiento. A estos hosteleros sí debe buscarse la fórmula de compensar su inversión.
Leía en El País:
Los restaurados apelan a la “cultura social”, tipicamente española, que “relaciona la restauración con el tabaco”. Aseguran que el consumidor fumador es más asiduo que el no fumador.
En cambio en Estados Unidos, la American Cancer Society concluye que las leyes antihumo son “seguras, baratas y efectivas” y, sobre todo “no tienen un impacto económico negativo” El empleo en restaurantes de Nueva York aumentó un 18% tras la prohibición de fumar.
Cierto es que la estadística es una ciencia exacta, pero maleable a la interpretación de un propósito.
En cualquiera de los casos, lo único cierto es que el derecho a la salud no es, en modo alguno, comparable al derecho del fumador, y ha llegado el momento de empezar a cambiar ciertos hábitos de la mal llamada “cultura social española” y evolucionar como la sociedad moderna que pretendemos ser.


Jordi, estoy de acuerdo con tus palabras, pero desgraciadamente aun soy fumador y prefiero almorzar o comer en un bar donde después pueda fumarme un cigarro, ostres estic escrivint en castellà, bé Jordi que el vici és el vici i de moment si puc escollir vaig a un de fumadors.
Només una reflexió; qui paga als restauradors les obres que han fet als seus locals i que ara no serviràn per res.
Una abraçada
Quim.
No m’entenguis malament, Quim. En cap moment no entro a tractar dels fumadors, doncs no ha de ser fàcil!
Em centro primer en les argumentacions que s’utilitzen per justificar el manteniment d’aquest hàbit en llocs públics, entenent que l’acte de fumar no és l’activitat principal d’aquest sector(és un bon àpat, és una bona pel·lícula, és una bona cançó, …).
Si aquesta ha de ser l’activitat principal de negoci, caldria reformular certs espais, reinventar-los, a nivell formal i a nivell jurídic: (clubs de fumadors, estancs amb zona de café, …, no ho sé), buscar fòrmules empresarials que girin entorn del negoci del tabac, més enllà de la simple venda.
En qualsevol dels casos, sobretot amb el que em mostro crític és amb el fet que ara fa quatre anys, es va aprovar una legislació “chapuzera” que, buscant conciliar a tothom, no va contentar a ningú. I com diuen “de aquellos barros, estos lodos”.
Com tantes vegades passa, els grans perducats són uns petits i mitjans empresaris que han fet grans inversions que en alguns casos encara estan pagant. Quí els compensarà, per la inoperancia d’uns legisladors errats? Quí respon davant d’això?
Moltes gràcies pel teu comentari, Quim!!
Hola:
La experiencia de París, New York, incluso en Irlanda deja grandes y claros ejemplos de que la restricción de espacios es lo único que favorecerá el tener aires más limpios. Por otro lado, en estas ciudades si la gente quiere fumar, sale a la terraza y no pasa nada. La hostelería sigue funcionando y la vida sigue. Con algo menos de humo, pero sigue.
Aquí somos muy melodramáticos, pero si fuéramos honestos, asumiríamos que por muy aceptado que sea el consumo de tabaco es un problema de adicción que viven algunas personas y que las otras no tienen por qué sufrir. Ya sabes. Lo malo es que le gente es muy agresiva con el tema. Yo apoyo completamente la restricción del espacio público limpio de humo.